Gane más de 5000€ por no firmar mi despido y asesorarme
No firmes aquello que no sabes si te perjudicará
Nacho Puche
2/19/20261 min read


Hace unos meses me llamó un profesional que acababan de despedir.
Le habían entregado una carta de despido objetivo por “causas organizativas” y un finiquito que, según la empresa, estaba “correctamente calculado”.
Su primera frase fue:
“Creo que algo no está bien, pero no sé exactamente qué”.
Llevaba 4 años en la empresa. Sin sanciones. Sin advertencias previas. Y lo curioso es que poco antes habían incorporado a otra persona para funciones muy parecidas.
Lo primero que hicimos fue revisar todo con calma: contrato, nóminas, variables, convenio y la propia carta de despido.
Ahí empezaron a aparecer los problemas.
La indemnización estaba calculada sin incluir determinados complementos salariales que sí debían formar parte del salario regulador. Las vacaciones pendientes no estaban bien computadas. Y había horas extra que nunca se habían compensado.
Además, la carta no justificaba de forma sólida la supuesta causa organizativa. Y eso, según el Estatuto de los Trabajadores, es clave.
Preparamos el cálculo real. Le expliqué cuánto debía corresponderle legalmente. Redactamos comunicación previa y solicitamos acto de conciliación.
La empresa, al ver que había una revisión seria detrás y que los números no cuadraban, prefirió negociar antes de llegar a juicio.
El resultado fue muy distinto a lo que le ofrecieron al principio.
De aceptar una liquidación inicial cercana a 4.800 €, terminó cerrando un acuerdo alrededor de 11.200 €, incluyendo finiquito correcto, indemnización recalculada y una compensación adicional para evitar litigio.
Más allá del dinero, lo importante fue otra cosa: no firmó por miedo. No aceptó algo incorrecto por desconocimiento.
Después de un despido es normal sentirse descolocado. Y muchas veces la empresa juega con esa urgencia.
Pero cuando revisas bien la documentación y actúas con estrategia, la diferencia puede ser importante.
Y en este caso, lo fue.
